miércoles, 30 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" - (9)



From: Hell Dolly
Sent: Tuesday, November 8, 2016, 20:45
To: J. Honest
Subject: Tu corazón, mi corazón, su pequeño corazón…

No imaginas de qué modo me acarician y consuelan tus palabras…

Supongo que la constancia y la fe siempre tienen su recompensa, y yo al fin estoy cobrándome la mía. Aquí sentada observo mis manos caídas sobre el regazo y no puedo evitar pensar que nunca he tenido de ti otra cosa que cartas, promesas y las terribles heridas inflingidas por el ser que me enviaste para hacerme una madre digna de tu vástago. Para la mayoría de las mujeres no habría sido suficiente, no habría bastado para confiar, creer y obedecer. Pero yo no soy como las demás y quería demostrártelo. Ahora por fin lo has comprendido y siento que tu negro corazón es también un poco mío.

 Te dije en mi primera carta que no quería que me amases, pero no era cierto; lo deseaba desesperadamente desde el principio, aunque me equivocara en la forma de abordarte. Por eso peleé hasta lograr el modo de comunicarme contigo, por eso hice lo que tenía que hacer y eliminé cuantos estorbos se interpusieron hasta lograr trabajar dentro de la misma prisión que vela tu sueño cada noche. No, no temas, no nos hemos visto nunca; desgraciadamente no logré escalar todos los peldaños que habían de llevarme a tu presencia.

Los dos tenemos nuestros secretos y quizás éste sea el momento de confesar que yo he ayudado a preparar tu comida en los dos últimos años; en realidad la tuya, la de los demás presos y la de los guardianes. No imaginas cuánta dedicación y cariño he puesto en ello, cuánto me he esmerado aunque tú no hayas podido percibirlo. Habría de importarme muy poco ese detalle porque el verdadero amor es desinteresado y todo lo hacía por ti. 

Conozco a los guardias, sé sus nombres, les he servido el almuerzo y he oído sus historias; hasta he soportado sus odiosos coqueteos, todo para ver si dejaban caer alguna migaja que calmara mi más profundo anhelo y me hablaban de ti. Si alguna vez sucedió, ya hace que todo haya valido la pena. Ahora podrás comprender lo fácil que me ha sido envenenar a Carl después de obtener de él lo que queríamos.

Se extrañó un poco cuando lo abordé en plena calle y le mostré que no había más ropa que mostrar bajo mi abrigo, pero la adulación convierte en estúpidos a los hombres corrientes. Quizás pensó que al fin había sucumbido a sus torpes atenciones; ni siquiera tuve que mencionar a Fritz. Era rudo, como tú decías, y me hizo mucho daño, pero para ser sincera a mí lo que de verdad me hería es que no fueras tú el que me poseía. Espero que al menos una chispa de celos prenda en tu corazón; lo merezco.

Ahora todo eso ha quedado atrás. Ahora lo único que importa es que tu hijo crece rápido dentro de mí y puedo sentir que es fuerte, poderoso, que está impaciente.

Te adjunto una ecografía con el “supuesto” tumor que invade la mayor parte de mi útero. Es el diagnóstico que me han dado los médicos porque no hay test ni prueba que pueda catalogar a tu heredero en este mundo de humanos. Dicen que no hay una criatura viva dentro de mí, solo una masa de células que crece descontrolada y apresuradamente. Ya ves, no pude evitar soltar una carcajada cuando me dijeron que era probable que no me quedara mucho de vida. Qué sabrán ellos…

He de dejar de escribir, los calambres del vientre no me dan tregua y las heridas de mi piel se abren ahora espontáneamente cada vez que él se siente contento. Comprenderás que se me hace muy difícil. Creo que sabe que estoy hablando contigo y quiere saludarte, aunque me mate de paso en su inocente juego infantil… Pronto acudiré a la cita que me propones y estaremos juntos, es todo lo que importa.

Tuya y del destino que has tejido para mí,
Dolly.

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Fecha 30-sep-2015 9:55 UTC
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lunes, 28 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" - (7)

almas-oscuras


He vuelto a soñarlo. Me dormí releyendo tus cartas y la pesadilla se posó de nuevo en mi frente…

Estaba sentada en el banco de una iglesia iluminada solo con velas y de repente mi vientre abultado y dolorido se abrió como un fruto malogrado que no pudiera albergar más gusanos ni hedor. De él nacía toda la desesperanza, el sufrimiento y la pena del mundo, el sentimiento detrás de cada lágrima vertida por la humanidad, la negrura de toda alma que quiso mantenerse limpia y sucumbió al pecado. No era una criatura lo que traje a este mundo, era una forma colectiva de experimentar un dolor lacerante que no habría de tener fin para ninguno de los mortales allí presentes, meros espectadores horrorizados. Detuvieron sus plegarias, dejaron de rezarle a su dios, los ojos abiertos en una mueca de espanto, y volvieron los rostros hacia nosotros implorando clemencia y un sentido para todo aquello.

Tú y yo nos elevábamos ahora por encima de ese lodo de emociones terribles sonriendo y asintiendo, complacidos mientras acunábamos a un bebé envuelto en trapos negros. La serenidad se reflejaba en nuestros semblantes, como si hubiéramos encontrado un poco de paz por fin. Incluso los bendijimos dibujando cruces invertidas en el aire.

Dime, mi tenebroso caballero oscuro, ¿es así como será? ¿es esto lo que nos aguarda a nosotros y a la humanidad?

Mentiría si no reconociera que tengo miedo, dudas, pero también que siento una excitación vivificante que me hace anhelar el futuro que me has prometido. La realidad se me antoja ahora tan descolorida y monótona que apenas puedo soportarla.

Sí, haré lo que me pides. Después de todo creo que ya no hay sitio para mí en el mundo tal y como es ahora. Tu oscuro pasajero me ha transformado y apenas puedo desechar unos instantes las visiones de muerte y violencia. Es agotador tratar de actuar como una persona normal mientras ese bombardeo tortura mis sienes.

¿Qué me dirías si te ofreciese elegir tú mismo al padre biológico de nuestro hijo? Sé que es una sorpresa para ti, y espero que te complazca la ironía de lo que te propongo. Cualquiera de entre los guardias que te custodian es un candidato accesible para mí, los mugrientos muros de esa prisión no me son desconocidos. Puedo hacerlo, estoy mucho más cerca de ti de lo que imaginas. Señala al elegido y déjalo de mi cuenta; estaremos un paso más cerca de llevar a buen término nuestros planes. ¿Tengo tu aprobación?

Dijiste en tu última carta que puedo pedirte algo a cambio de mi participación y ya sé lo que deseo: saber a qué corresponde la “J” con la que firmas tus misivas. Encuentro tan personal e íntimo poder llamarte por tu nombre…

Tu herida y querida compañera,
Dolly

P.D.: Ya he leído el mensaje que dejaste escrito en mi piel con trazos de amorosa posesión y dolor curativo. Meditaré sobre ello mientras reabro cada herida cuidadosamente una y otra vez para no olvidarlo.


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Fecha 28-sep-2015 18:06 UTC
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domingo, 27 de septiembre de 2015

Una chica de saloon

chica-saloon


Sus viejos y cansados huesos agradecían el sol del atardecer, por eso solía sentarse en la mecedora del porche al caer la tarde. Era el momento en que invariablemente, acompañado por el crujir de la madera que protestaba con cada balanceo, recordaba al amor de su vida

Lula era la chica más bonita de todo el saloon, y también la más solicitada. Sus piernas perfectamente torneadas, su sonrisa de ángel travieso y su brillante melena pelirroja la convertían en una mujer terriblemente atractiva. Ciertamente no era la que mejor bailaba de todo el coro, pero como él no le prestaba atención más que a ella, no podía percibir que con frecuencia perdía el paso con respecto a sus compañeras. No importaba, con ella en el escenario el espectáculo siempre era perfecto.

Tardó un tiempo en atreverse a hablarle porque no se sentía digno, pero como vio que ella era amigable y sonreía a todo el que se le acercaba, acabó por decidirse. Tomaron juntos un whisky y charlaron de cosas intrascendentes, todo iba bien, pero cuando él la invitó a pasear al día siguiente, ella lo miró con desdén y le contestó “prueba a pedírmelo cuando no seas un don nadie”. Su cálida sonrisa de eterno carmín se esfumó al instante y con un gesto despectivo se dio media vuelta y se marchó.

Aquellas palabras y su actitud le hirieron profundamente, pero lejos de abrirle los ojos respecto al tipo de mujer que era Lula, le infundieron la determinación y la ambición que nunca antes había sentido. Fue por eso y solo por eso que se hizo buscador de oro.

Sabía que no era una apuesta fácil y que podía fracasar, pero estaba convencido de que no le pasaría eso a él. Invirtió sus ahorros en los preparativos y dedicó los siguientes cinco años de su vida a probar suerte. Trabajaba muy duro, pero la ensoñación de tener a aquella mujer entre sus brazos, rendida de amor por él, le daba la fuerza necesaria para proseguir sin descanso.

Y acabó por tener fortuna, ya lo creo. Encontró el oro suficiente para ofrecerle a Lula un rancho donde vivir y una posición económica desahogada. Con esas intenciones volvió a buscarla.

Las cosas habían cambiado mucho en Moon City, que ahora era un pueblo grande y aparentemente próspero; podía sentirse el bullicio y el dinero animando los nuevos comercios y tabernas. Preguntó por ella en el saloon donde solía trabajar, pero le dijeron que tuvo que marcharse, por lo del accidente. Aún le costó invitar a un par de copas más a aquel anciano para conocer la historia completa.

Al parecer una noche dos hombres se pelearon por Lula, ella había estado coqueteando descaradamente con ambos, y en la refriega, accidentalmente, salió herida. La botella rota empuñada por uno de los pretendientes rozó su cara marcándola de forma terrible. Por eso el dueño no la quería allí, ahora había mucha competencia y su rostro desfigurado desanimaba a los clientes a entrar. Se había mudado y trabajaba en el burdel a las afueras del pueblo.

Sintió un tremendo pesar por la suerte que había corrido Lula, y lejos de desanimarse, sus deseos de reconfortarla y cuidarla se afianzaron.

Observando los últimos rayos de sol con los ojos entornados le pareció volver a oír las palabras de la mujer cuando le propuso matrimonio “gracias por la oferta, pero yo soy y siempre seré una chica se saloon”.

No se quedó lo suficiente para ver las lágrimas rodar por sus mejillas llenas de cicatrices.

No había duda, aquella era una historia del Salvaje Oeste.

Julia C. 

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sábado, 26 de septiembre de 2015

Almas oscuras "Cartas desde el Infierno" - (5)

Almas-oscuras


From: Hell Dolly
Sent: friday, August 21, 2016, 19:05 pm
To: J. Honest
Subject: Más cerca de la eterna perdición, más cerca de tí


Herida sí, pero no de muerte. Aún respira y camina esta Muñequita del Infierno que abandonó su descolorida existencia para ir en tu busca y ser al fin lo que debía y podía…

Debo decírtelo, tus palabras son la savia que alimenta lo más turbio y podrido que hay en mí, el motor que me sustenta prendida a lo más cruel y negro de la vida. Pensar que me consideras tu compañera y no tu aprendiz me eleva sobre todos los demás seres inmundos. Mil veces gracias.

Siempre he detestado la oscuridad, pero tras leer tu misiva esperé ansiosa la noche por primera vez: tú estarías en ella para convertirla en alquitrán y cumplir así tu promesa. La emoción me embargaba, los nervios propios de una adolescente en su primera cita se apoderaron de mi ánimo y sentí que las horas transcurrían lentas, interponiéndose crueles entre nosotros. Traté de calmar mi ansiedad como mejor sé hacerlo, provocando el dolor ajeno, y las lágrimas de mi víctima regaron también mi ilusión por ser digna de ti.

Busqué en mi interior y no encontré nada que no estuviera dispuesta a entregarte, lo confieso. Supe que el momento estaba cerca y yo preparada.

Tras el despacioso baño elegí un camisón de encaje negro que trataba mi piel como me hubiera gustado que lo hicieras tú, arañando y acariciado al mismo tiempo. En lugar de ropa interior, emulando a la mujer más débil de todos los tiempos para burlarme de ella,  unas gotas de denso y penetrante perfume que aderezara mis pulsos. Toda la habitación se inundó al instante del olor a flores a punto de marchitar; fue realmente evocador y delicioso.

No voy a contarte lo que sucedió mientras dormía y ese ente de vapor helado me tomaba: tú estabas allí. Solo diré que el miedo al sentirle reptar sinuoso por mi cuerpo, el pavor que me inspiraba su lengua rugosa explorando cada centímetro de piel, sus besos y jadeos posesivos en mi cuello, y sobre todo el saber que no hacía más que cumplir tus deseos, dispararon mi excitación hasta límites insospechados.

Cuando me poseyó por fin, después de hacerme implorar vanidoso, yo ya solo quería que terminara, que engullera mis entrañas por completo desde su negrura, que apagara aquel deseo atroz y siniestro que había suscitado en mí. Creo que estarás orgulloso, ni una sola vez dudé; en ningún momento dije “no”.

Olvidaste advertirme de que me quedarían marcas, pero no importa. He curado las heridas como mejor he sabido y las oculto con la ropa. Son algo íntimo, hermoso, una prueba de nuestra comunión, pero el mundo no está preparado para verlas. No creas que es una queja, las vivo como un recordatorio permanente y abrumador de nuestra noche de Amor.

Ahora siento que ya soy lo que tú requerías de mí: una anfitriona amorosa y bien dispuesta a albergarle, su incondicional morada para que haga en mí según su voluntad, un receptáculo vivo de la maldad pura.

Déjame demostrarte que soy fuerte, que puedo cumplir mi parte aunque eso me destruya desde dentro. Deja que te haga sentir orgulloso de haberme perdonado la vida.

Tuya y de nadie más, 
Dolly.

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Fecha 26-sep-2015 19:25 UTC
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jueves, 24 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" - (3)

almas-oscuras


From: Hell Dolly
Sent: Sunday, July 25, 2016, 5:00 am
To: J. Honest
Subject: El perdón no basta

Mi oscuro objeto de admiración…
Tus palabras no son las que esperaba, pero puedo asegurarte que he aprendido la lección. Yo que me creí luz para saturar tus pupilas cansadas de gris y hormigón, yo que quise despertar por capricho todos tus instintos de hombre y de asesino, yo que pensé poder tornear a mi gusto los barrotes de tu voluntad solo porque estabas preso, por poco pierdo la vida sin saber. Pero ahora sé…
Sé que no quieres lo que podría darle a cualquiera,  y sé que no te importan mis estúpidos asesinatos de rosa y lazos. Eres el maestro y yo una infeliz aprendiz, ahora lo comprendo, y te siento tan por encima de mí moralmente que apenas me atrevo a importunarte de nuevo con mis letras. Pero debo hacerlo si quiero tener una oportunidad de pertenecerte, e incluso de merecerte, ¿verdad? Abusando de tu mucha paciencia y aferrándome a alguna de tus esperanzadoras palabras, voy a intentarlo (aunque me lo esté jugando todo y perder signifique morir).
He sido frívola y he irrumpido en lo sagrado de tu secreto vestida de vulgar prostituta y haciendo resonar mis tacones de aguja en el pavimento; he caminado por el corredor que lleva nuestro nombre, Muerte, contoneando desvergonzada las caderas. He profanado el sacramento de nuestra comunión poniendo un precio y condiciones a lo que solo un Ángel Negro podría concederme, como si fuera una mera transacción. Qué presuntuosa y qué ciega he estado; mi falta de respeto y de sensibilidad han sido imperdonables, pero no se repetirán.
Después de esta descarga tormentosa de mi culpa vertida entre lágrimas y sintiendo cómo tu fría mano oprime mi cuello aún en la distancia, debo ser valiente y pedirte un favor. Si decides matarme por las muchas razones que intuyo podrían llevarte a hacerlo, quiero participar en los preparativos, quiero contribuir a planearlo y quiero ser tu cómplice. ¿Podré solicitar de ti aún esa gracia?
No tienes de qué preocuparte, tu carta arde ya en la papelera y en mi corazón. Para siempre.
Arrepentida y entregada,
Dolly.

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Fecha 24-sep-2015 9:25 UTC
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martes, 22 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" - (1)

almas-oscuras-cartas-infierno


From: Hell Dolly
Sent: Sunday, June 28, 2016 11:03 PM
To: J. Honest
Subject: Un asunto de tu interés, espero


Ya lo habrás adivinado, no soy la más popular ni tengo demasiados amigos. Tampoco es que me importe, no me quejo de mi vida social o de mi vida en general, es solo que alguien me dijo que se podía conocer gente interesante por internet y tu perfil me llamó la atención. Yo diría que tenemos algunas cosas en común, pero eso ya se verá.

Solo busco ratos de charla, intercambio de impresiones, conectar con gente afín y sentir que en alguna parte le importo a alguien. No te pido que me quieras, eso sería una ñoñería imperdonable, sólo que te importe lo que hago. O lo que planeo hacer.

No voy a mentirte: les escribí a otros antes que a ti, pero me contestaron que no tenían tiempo para una relación epistolar. Qué necios, yo sé que me rechazaron porque no les gustó mi foto y ellos solo buscan cuerpos hermosos y bocas sonrientes que sembrar con su líquida inmundicia. Lo repito, qué necios, como si yo fuera a exponer mi verdadera imagen a cualquier retina remojada en penosa lascivia.

No soy la mujer detestablemente regordeta y pecosa que puedes ver en mi presentación; soy muy bonita, te lo aseguro, y si nos llevamos bien te lo demostraré. Te gustaré mucho y llegaré a ocupar cada uno de tus pensamientos cuando las luces se apaguen, lo sé. Además, la mujer de la foto nunca podría haberte escrito: yo puse fin a su pobre y miserable existencia. Te lo voy a contar para que veas que voy en serio, que confío en ti. Inyecté veneno en una botella de agua mineral al azar, en el pequeño supermercado de la gasolinera, ese que no tiene cámaras de seguridad; ella fue la desgraciada que se la bebió.

Era una perdedora, no hay duda, y aún después de muerta lo sigue siendo. Nació para que la rechazaran, yo le hice sin saber un favor y le ahorré muchos disgustos. ¿No crees que ha sido un bonito detalle usar su foto? La obtuve del periódico local y la retoqué un poco para que la policía no me molestara, pero es ella. Lo del veneno no ha sido mi mejor trabajo, solo estaba jugando, pero te aseguro que puedo ser mucho más seria.

Espero que a estas alturas de mi correo hayas decidido que tú sí tienes tiempo para mí. En el corredor de la muerte no hay tanto que hacer, ¿verdad? Y si lo hubiera tampoco sería una falta muy grave faltar a tus tareas, o eso creo. Ya no pueden imponerte un castigo mayor. Por cierto, debo felicitarte por haber burlado la vigilancia y haber conseguido hacerte un perfil en la red. Espero que esos inútiles uniformados no nos arruinen la diversión. Y no hace falta que lo niegues, tras tu nombre falso y tus datos erróneos yo sé que eres TU.

Si mi intuición no me engaña y estás a la altura de mis expectativas, en estos momentos rezumarás excitación por cada poro y harás cualquier cosa por contestar a mi carta. Has de ganarte los pequeños premios y trofeos que desde ahora te prometo. Tal vez tú también tengas sorpresas y regalos que darme, me gustan tanto…

Debo decir que aunque lamento tu situación también lo considero un golpe de suerte. Quizás si fueras a salvarte, si alguna vez fueras a vivir lejos de esos muros de hormigón, te distraerías de nuestra relación, me serías infiel con las asquerosas y turbias mentiras que todos inventan, pero así… así eres todo para mí.

No te robo más tiempo, querido. Tienes mucho en qué pensar.

Espero con ansia tu respuesta, no te demores que ardo de deseo.

Kisses,
Dolly.

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Fecha 22-sep-2015 10:20 UTC
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sábado, 19 de septiembre de 2015

Nen@, tú vales mucho!



Antes de nada pido disculpas por el retraso que pueda arrastrar en publicar esta entrada y por saltarme las normas a la torera, que pienso hacerlo, pero es que sienta tan bien de vez en cuando… ¡y hoy me apetecía mucho!

Este post va de premios y de agradecimiento, de cordialidad y hasta de cariño. Y también de sacarme de la manga un premio nuevo que me acabo de inventar y que es mi forma de poner en mayúsculas esa ilusión que creo que a todos nos hace que nos nominen. Pero lo primero es lo primero, dar las gracias.

Siendo conmigo generosos en extremo y dándome mucho más de lo que merezco, he recibido últimamente un montón de premios estupendos al blog por parte de mis compañeros. Siempre que me nominan me corre un gusanillo de emoción por la espalda y una sonrisa que me dura todo el día se dibuja en mi cara. Encuentro que es un detalle precioso y una de las pocas formas públicas que tenemos en este mundillo de dar una palmadita virtual en el hombro (así me lo tomo yo, algo como: “vas bien, me gusta tu blog”). ¡No es poca razón para estar contenta y nunca te lo dicen demasiadas veces!

Por eso no podía dejar de escribir este post, aunque sea con retraso, y agradecer personalmente, uno a uno, a todos esos autores fantásticos su muestra de cordialidad y de atención hacia mí. Este genial grupo de compañeros bloggers y sus espacios son: 


- Premios Dardos, Parabatais, FT y Black Wolf Blogger Award:

* Rodrigo Herranz (Todo desemboca en un mar de tinta - http://lamardetinta.blogspot.com.es/)



- Premio Dardos:

* Irene G (La Quimera - http://laquimerablog.blogspot.com.es/


- Premios FT y Dardos:

* Maríjose Luque Fernández (Sonrisas de Camaleón - http://sonrisasdecamaleon.blogspot.com.es/)
* Oscar Ryan (Mi pequeña biblioteca - http://relatosdemipequenabiblioteca.blogspot.com.es/)




- Premio Liebster Award:

* Ana Lizama (Miradas perdidas - http://analizamarla.blogspot.com.es/)
* Jorge Hernández (En el rincón más oscuro - http://enelrinconmasoscuro.blogspot.com.es/)
* Sergio Martínez (Relatos de paranoico - http://www.relatosdeparanoico.es/)



- Premio The Versatile Blogger Award:

* María Campra Peláez (Escritora mamá - http://escritoramama.blogspot.com.es/)
* Ramón Seres de Luz (Seres de Luz - http://www.seresdeluzblog.com/)
* Irene G (La Quimera - http://laquimerablog.blogspot.com.es/)

Gracias a todos de corazón, chic@s!!

Y ahora viene la parte en que en me salto las normas a la hora de aceptar mis premios.

¿Os habéis fijado que casi todos los que circulan por aquí tienen nombres en inglés? No es que tenga nada de malo, pero estaría bien que hubiera más premios con nombres y significados algo más cercanos a nosotros. Esa es la razón de que ahora, en lugar de hacer mis nominaciones a los premios recibidos, las haga a otro premio recién nacido y recién salido de mi manga. Es el premio “Nen@, tú vales mucho!”. No tengo que explicar lo que significa ni lo que valora, cada cual que se lo tome como quiera. 
 
 
Yo no sé hacer logos ni virguerías gráficas, así que me he limitado a representar en una foto cosas que creo que nos acompañan a muchos de los blogueros en nuestro trabajo cotidiano al frente del blog: una taza de café, buena luz, unas gafas y un dispositivo electrónico, sea del tipo que sea. Es un churro, lo sé, pero lo he hecho con cariño, os lo prometo.

Las normas son sencillas:

- Acéptalo solo si te apetece, sin compromisos. A mi me hace la misma ilusión dártelo.
- No tienes que mencionarme, ni seguirme, ni agradecerme nada.
- Ponlo en tu blog si te da la gana, si no tómatelo sólo como una muestra de lo mucho que aprecio tu trabajo y a ti.
- Puedes pasárselo a otros si te apetece, la condición es que sientas que tú les dirías eso mismo si los tuvieras enfrente. Pongamos que se lo dices a diez compañeros, por ejemplo, o no.

¡Ya solo faltan mis nominados! Si me pongo a pensar en a cuántos de vosotros os diría “Nen@, tú vales mucho”, la lista sería interminable, larga, larguísima. Así que para solucionarlo y para evitarme el conflicto que para mi supone dejar a nadie fuera, me voy a limitar a nominar a aquellos que me han nominado a mí últimamente y cuyos nombres repito a continuación:

- Irene G.
- Rodrigo Herranz
- Maríjose Luque Fernández
- María Campra Peláez
- Sergio Martínez
- Oscar Ryan
- Ramón Seres de Luz
- Ana Lizama
- Jorge Hernández

Creo que ya está todo dicho, ¡queda estrenado el nuevo premio!. Enhorabuena a los primeros en obtenerlo.

Besitos a montones para tod@s y feliz tarde de sábado.

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Fecha 19-sep-2015 19:56 UTC
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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Trece (II)

Este relato es la segunda parte del trabajo a dos manos efectuado junto con Francisco Moroz para el concurso del Círculo de Escritores "Relatos a Dúo II". 

Para leer la primera parte pinchad Aquí


 

El telón de la censura había caído al fin y el opresor, apenas cuerdo, estaba fuera de combate; ya nada les estaba prohibido en el mundo oscuro de los personajes que bailan sobre la cuerda floja de la realidad posible.

No era un proceso indoloro pasar del limbo de lo imaginado a la realidad, y en un mar de espasmos y humaredas verdinegras, uno a uno fueron tomando cuerpo en la habitación. Era lo más parecido a un parto de espectros abriéndose paso a la vida corpórea.

Eran exactamente trece. Así lo estipulaba el conjuro que su ex editor había puesto en marcha. En una noche de borrachera y amargamente despechado porque su mejor cliente había decidido rescindir el contrato, hizo el encargo que habría de lamentar para siempre. Tal vez si aquella mujer no hubiera sido más que una charlatana cualquiera... Pero no lo era, y al comenzar la obra con el número de la mala suerte universal, se desataron sus poderes: él sufriría las consecuencias de haber sido desleal y aquella obra nunca vería la luz. Su carrera de escritor estaría definitivamente finiquitada.

Los demacrados y contusos personajes procedían de historias dispares, de argumentos ubicados en diferentes momentos cronológicos, poseían personalidades y manías incompatibles. Pero allí estaban, y no sabían hacer nada más que protagonizar.

Inesperadamente el texto iba escribiéndose en la blanca pantalla sin dedos que rozaran el teclado. Y conforme ellos discutían acaloradamente sobre el curso que debía seguir la historia, según sus pretensiones individuales de destacar sobre los otros, se fraguaba una trama disparatada pero también sublime.

A la mañana siguiente encontraron el cuerpo y restos de una presencia sobrenatural que nadie supo explicar. El caso es que pasó a ser el autor más vendido de todos los tiempos con aquella su obra número trece...

Julia C.

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martes, 15 de septiembre de 2015

Un año de blog

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En mi anterior post celebraba mi no-cumpleaños, que tiene 364 ocasiones al año, pero siendo un poco más convencional en esta ocasión quiero festejar un verdadero aniversario, el de mi blog. ¡Un añito de vida ya!



No voy a hacer un balance de números respecto a las publicaciones, los seguidores o las visitas, eso lo puede ver cualquiera que tenga curiosidad, sino respecto a las emociones que son solo mías y que no figuran en ningún contador.



Llegué aquí sin idea de cómo funcionaba este mundillo, sin conocer a nadie y sin saber siquiera que existía el SEO del demonio, pero ni falta que me ha hecho. Supongo que cuando te empeñas y las cosas tienen que salir bien, salen. A día de hoy me siento inmensamente feliz porque me gusta lo que hago en este espacio, porque son mías cada palabra y cada latido que en él palpitan, porque he conocido a autores y compañeros que hacen que estar aquí valga la pena, por lo mucho que he aprendido y porque además me he ahorrado la terapia con el psicólogo, ¿qué más se puede pedir?



El tiempo pasa volando y al echar la vista atrás me parece que fue ayer cuando me desesperaba porque no sabía cambiar los colores de las páginas o porque no entendía qué significaba poner el + delante de los nombres. Reconozco que la paciencia no es mi fuerte, y por eso estoy muy orgullosa de no haber tirado el pc por la ventana en aquellos días. También es lo justo mencionar a mi pobre marido, que en su afán por ayudarme sufrió lo indecible con mis ataques de mal humor y mis muchas lagunas técnicas. Más de un entuerto tuvo que solucionarme él que ni siquiera usa Google+.



Hoy todo eso ha quedado atrás y siento que he trabajado mucho, pero también que ha valido la pena sin duda alguna; y gran parte de este sentimiento es “culpa” vuestra. Aprovecho pues la ocasión para mandaros un fuerte achuchón y un besico a falta de un jamón ibérico que traspase el cable del router.



Como forma de celebrar este aniversario y porque la tarta con vela no me convencía del todo para la ocasión, he encargado tarjetas. En ellas, como parte de mis datos personales (el número de teléfono lo he borrado para hacer la foto, con vuestro permiso) figura la dirección de mi blog. ¿A que molan?



¡¡Festejado queda su primer año de vida!!



Julia C. 

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Fecha 15-sep-2015 13:30 UTC
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domingo, 13 de septiembre de 2015

Feliz no cumpleaños

feliz-no-cumpleaños


Cualquier día de éstos comienzo a teñirme las canas y dejo de reírme a carcajadas donde quiera que esté; todo sea por eso que llaman discreción.

Cualquier día dejo de guiñarme un ojo cuando me miro frente al espejo, benévola con mis muchos defectos e infinitamente agradecida por lo que la naturaleza me dio.

Cualquier día dejo de elegir los colores que me recuerdan al cielo, y al mar, y a un campo de flores para vestirme y empiezo a pensar en lo que resulta apropiado a cada ocasión.

Cualquier día dejo de pintarme los labios de rojo intenso, y de besar a mi pareja apasionadamente en plena calle, no sea que alguien piense que nos queremos de más.

Cualquier día dejo de perfumarme solo para estar en casa, como regalo a mi propia sensualidad, y dejo de cuidar mis manos, las que más hábilmente me saben confortar en momentos de soledad.

Cualquier día me dejo convencer por los años, me olvido de que me gustan las sorpresas que aceleran el corazón y cambio la locura transitoria por la cordura permanente.

Cualquier día dejo de aplaudir después de las películas, y de llorar sin consuelo por los desamores del cine, y de comenzar las comidas por la tarta del postre.

Cualquier día de éstos, pero aún no… No ahora solo porque las hojas del calendario se desprendan como hojas de otoño. Ese será el regalo que me haré por mi no cumpleaños.

Julia C.

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sábado, 5 de septiembre de 2015

Tratamiento de belleza



Destapó el frasco con parsimonia y se lo acercó a la nariz. Elena era fácilmente impresionable, y como la etiqueta aludía a placeres y aromas orientales, ella pudo reconocer al instante la esencia de argán. Cualquiera diría que le resultaba la más familiar del mundo. Se deleitó unos instantes, sonrió y comenzó a sisear dentro de la ducha de aquella forma tan suya.

Era un juego, los dos lo sabían. Era el modo en que reclamaba la presencia de su amante anticipando que tenía algo “divertido” en mente. El, siempre solícito cuando de ser su cómplice se trataba, no tardó ni un minuto en hacer acto de presencia en el dintel de la puerta del baño.

- ¿Me llamabas, nena? ¿Necesitas algo? – en su voz ya se adivinaba el interés por seguirle la corriente y descubrir lo que realmente deseaba –.
- Quizás… ¿estabas muy ocupado?
- Muchísimo, enfrascado en el ordenador con mil informes inaplazables.
- Vaya, cuanto siento haberte interrumpido. ¿Entonces no tienes tiempo de probar esto conmigo? – le mostraba el envase por encima de la mampara –.
- No sé lo que es “esto”, pero por supuesto que no.

Al tiempo que decía estas palabras ya estaba despojándose de la ropa, con la vista fija en la silueta curvosa que el cristal traslúcido insinuaba. Todo eran risas y picardía.

- Ya que has sido tan amable y me has hecho un hueco en tu agenda, te voy a recompensar con una exfoliación que no olvidarás. Nunca te lo harán mejor en ninguna cabina de tratamiento ni en ningún spa. ¿Estás preparado?
- Preparadísimo, aunque no tengo ni idea de lo que es eso de la exfoliación.
- Ni falta que te hace, tú déjame a mí.

Elena mojó el cuerpo de Héctor con verdadera dedicación, bebiendo a ratos de los regueros que corrían por su pecho, lamiendo las gotas apenas tibias y erizándole el vello. Después tomó un poco del exfoliante color barro entre sus manos y comenzó a masajearle con él el torso, los brazos, la espalda. Eran caricias rugosas, pero también muy estimulantes. Le pidió que cerrara los ojos y se concentrara solamente en lo que sentía mientras ella aplicaba diferentes grados de presión sobre la piel. Un suave olor dulce impregnaba ya toda la habitación.

Después le acercó el frasco y recogiéndose coqueta la melena en la nuca, le pidió que hiciera otro tanto con su cuerpo. Disfrutó de las manos grandes y vigorosas de Héctor paseando sobre su anatomía. Suaves ronroneos que no supo contener hacían de banda sonora para el deseo que poco a poco se iba desperezando entre ellos. 

La curva de su espalda, la redondez de sus hombros, los blancos senos, el terso y cálido abdomen, los muslos… fue especialmente cuidadoso porque, como ella le había advertido al comienzo risueña, se trataba de retirar células muertas, no tiras de piel tal cual. Lo que se había planteado como una tarde de trabajo en casa estaba resultando mucho más relajante de lo previsto, pensó Héctor.

Tras aclararse bajo el chorro de agua abrazados como un solo cuerpo, tras regalarse besos y mordiscos en los labios mojados, tomaron sus albornoces y se dirigieron a la cama. El tratamiento de belleza había terminado, pero no la diversión…

Julia C.



Código 1509055104293
Fecha 05-sep-2015 21:00 UTC

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martes, 1 de septiembre de 2015

Cuerpos




No me escondo tras las gafas de sol, sólo las uso para que se sientan seguros. Al fin y al cabo creen que estoy aquí para ayudarles…

Quizás si supieran que los observo fijamente, con deleite y curiosidad unas veces, con franca repugnancia o total indiferencia otras, dejarían de hacer lo que hacen. O puede que lo hicieran de otra forma, de cara a un escaparate imaginario en el que se saben protagonistas. Existe incluso la posibilidad de que se acercaran a increparme molestos u ofendidos por mi insistencia. No, no quiero nada de eso, así que uso mis lentes de cristal extra oscuro. No necesitan saber.

Tengo una posición privilegiada, siempre ha sido así desde que descubrí las muchas posibilidades de este trabajo que otros considerarían insignificante. Es perfecto para mis propósitos y cada jornada se presenta llena de excitantes opciones.

Cuerpos. Se desplazan con rumbo incierto, como si el destino al que se dirigen careciera en verdad de importancia. Se trata de moverse, supongo, de olvidar el sedentarismo al que se vieron sometidos en invierno; puede que también de exhibirse. Simples cuerpos que dejan resbalar el tiempo a su alrededor y sobre ellos, lentamente, de forma ociosa y liberadora según sus absurdos parámetros. Hacia la zona soleada, de regreso a la sombra, a la ducha, hacia la clorada agua sin verdadera intención de sumergirse en ella. Con discreción; con ostentación.

Cuerpos esbeltos, capaces de acompañar el vaivén de la brisa mientras se sacuden con displicencia y despiden microscópicos diamantes desde sus mojadas testas. Otros más pesados, sobre los que la masa azul de la piscina parece ejercer una gravedad inmisericorde. Estos últimos se ven privados de la grácil liviandad en los pasos, pero no os equivoquéis, su humildad y su imperfección también los hace hermosos de algún modo.

Cuerpos esculpidos en gimnasios que han sudado y sufrido por una buena causa mes tras mes y cuerpos de bamboleante grasa cuyos dueños ya no reparan en su existencia. Para qué, ahora que el sebo ganó la batalla tiene vida propia y se alimenta de la desidia, la autocomplacencia, el exceso que calma falsamente ansiedades y penas.

Entorno los ojos para apreciar la calidad de las pieles en detalle. Las hay que enamoran al sol hasta obtener de él la ansiada pátina dorada. Resplandecen ufanas, orgullosas de su esforzada proeza. Pero  tampoco se ocultan quienes las exhiben blanquecinas, invernales, tan fuera de lugar. Seguramente albergan la esperanza de alcanzar un estatus diferente y más agraciado, pero me molesta sobremanera verles pasear entre los elegidos. Pieles tersas e hidratadas que resplandecen de rezumante juventud o arrugadas sin remisión; pieles celulíticas y abollonadas que hacen buena la cruel comparación con una naranja; pieles acariciadas por el bisturí salvador, meticulosamente depiladas y en perfecto estado de revista; o pieles enfermas y maltrechas que buscan alivio bajo el sol que un médico cualquiera les prescribió.

Busco un cuerpo, sólo uno de entre los muchos que vigilo desde mi torreta roja. Y cada mañana, cuando me encaramo a ella para empezar expectante mi turno, la imagino convertida en un podio de sangre.

Quiero tomarme mi tiempo, darles una oportunidad de competir a todos, hacerlo bien por Max. Cuando se cumpla el aniversario que este mundo egoísta ya ha olvidado, mi ganador subirá a él y lucirá sin vida para espanto de los culpables. Nadie le ayudó el día que se ahogó; ahora uno de ellos ha de pagar en su memoria.

Julia C.




Código 1509015052114
Fecha 01-sep-2015 20:06 UTC
Licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0